
Enjambres de inteligencias artificiales y amenazas a las democracias
Comparto los apuntes extraídos de Schroeder, D. T., Cha, M., Baronchelli, A., Bostrom, N., Christakis, N. A., Garcia, D., Goldenberg, A., Kyrychenko, Y., Leyton-Brown, K.,
La comprensión de las interacciones ciudadano-política en relación a los afectos, las emociones y los estados de ánimo ha cambiado con el tiempo. Durante la era de la Ilustración y las primeras investigaciones en comunicación, se subestimaba su importancia para la persuasión.
Sin embargo, con el surgimiento de concepciones identitarias de lo político y el avance de la neurociencia en las últimas décadas, ha habido un renovado interés en su estudio. Veamos ahora, de forma esquemática y a modo de apuntes compartidos extraídos del libro de Vian Bakir y Andrew McStay, Optimising Emotions, Incubating Falsehoods: How to Protect the Global Civic Body from Disinformation and Misinformation, algunos de los principales puntos de vista sobre este tema.
Aunque se ha discutido mucho sobre cómo distinguir el afecto de la emoción, se entiende que ambos son elementos esenciales de la vida humana.
El afecto es un tipo de sentimiento menos específico que tiene una valencia (agradable o desagradable) y un nivel de activación.
Las emociones son estados internos que surgen de las evaluaciones de eventos que son relevantes para las preocupaciones individuales y fomentan respuestas particulares.
Los estados de ánimo son características más persistentes que definen nuestra forma de estar en el mundo.
Desde la antigua Grecia, la influencia de las emociones en la persuasión política ha sido reconocida.
Las emociones pueden transmitirse y afectar el pensamiento racional de las personas.
La investigación en comunicación durante el siglo XX investigó cómo los medios de comunicación de masas podían usarse para afectar las emociones de las audiencias y moldear la opinión pública.
Los avances en neurociencia han demostrado que las emociones no son hostiles a la racionalidad, sino que pueden ayudar a tomar decisiones más efectivas.
En los estudios de comunicación, se ha propuesto una concepción más amplia de los afectos y emociones, explorando su papel en la atención, la atracción y la experiencia sensorial.
La comprensión de las emociones y los sentimientos en la comunicación ciudadano-política ha sido limitada por los principios de la teoría democrática liberal de la Ilustración.
La teoría democrática ha cuestionado el concepto de una deliberación puramente racional, ya que reconoce la importancia de los conflictos y las emociones en la esfera política.
Para fomentar una participación política significativa y comprometida, es fundamental explorar cómo los sentimientos y emociones pueden ser canalizados de manera constructiva.

Comparto los apuntes extraídos de Schroeder, D. T., Cha, M., Baronchelli, A., Bostrom, N., Christakis, N. A., Garcia, D., Goldenberg, A., Kyrychenko, Y., Leyton-Brown, K.,

Comparto algunas notas extraídas de Stockmann, Daniela y Luo, Ting, Governing Digital China, Cambridge University Press, 2026 que me parecen especialmente relevantes. En la década
En el capítulo 3: «Identifying Skills for the Future» (Identificación de Habilidades para el Futuro), escrito por Marco Pironti y Lea Iaia, dentro del libro
